El Producto

Pinturas al Horno

Pinturas al Frío

Pinturas Textiles

Pinturas Vitrales

Nuevos Productos

Pintura Textil Resistente

Colores Frutales

Kit de Pintura Textil

Super Nova Gel

Caja de 12 Unidades

Kit de Pintura Textil

Pintura Vitral

Aplicaciones de Productos

Betún y Pátina

Brillos al Frío

Brillo Espejo

Especiales Textiles

Técnicas Recientes

Árbol Colorido

Caja con pájaros

Tulipanes Erguidos

Bodegón con Relieve

Otros Servicios

El Manual del Ceramista

Galería de Usuarios

Suscríbete a nuestro boletín

Una religiosa de Bretocino publica "Meditar con el arte", un libro en el que reflexiona sobre un centenar de pinturas

La religiosa contemplativa natural de Bretocino de Valverde, sor Isabel de la Trinidad es la autora del libro ´Meditar con el arte´, una obra con la que pretende dar «testimonio de la vida sencilla cautivada por la belleza de Dios», según aseguró la propia religiosa, quien presentó ayer en Valladolid el texto, en el que reflexiona sobre una serie de pinturas con temas tanto religioso como profano.
El libro, editado por Styria de Ediciones y Publicaciones S.L., muestra «el silencio hecho palabra» y parte con el objetivo de ser «una brisa suave portadora de paz, que ayude a la reflexión y a encontrar una armonía», según la hermana clarisa, perteneciente al convento de Santa Isabel de Valladolid. Además, pretende ser «un canto a la belleza de lo cotidiano y de la vida sencilla», al estar todo explicado de forma «muy sencilla» y sin explicación científica sino «vital» para «transmitir vida».
El libro recorre diversas obras de arte, entre las que se encuentran lienzos de Salvador Dalí, Millet, Munch o El Greco, entre otros, y en sus textos la religiosa hace una reflexión sobre la vida y los valores de la misma que, según apostilló, «la sociedad actual está perdiendo». Los beneficios de la venta del mismo se dedicarán al convento para distribuirlo entre las personas necesitadas que acuden a la congregación religiosa.
Por su parte, el director de la editorial, Raúl Mir, destacó del libro el hecho de que pretenda dar «una pequeña pincelada de luz al silencio de una monja que habla de la belleza de las pequeñas cosas, del sufrimiento y de la entrega». Con ello, según manifestó, "consigue que el arte no sea algo lejano".
Tras la presentación del libro, que se celebró en el propio convento, las hermanas ofrecieron un recorrido por sus estancias, guiado por sor Isabel de la Trinidad, donde la gran cantidad de medios de comunicación presentes, pudieron observar las estancias del lugar. En primer lugar, se dio a conocer la antigua cocina donde se pueden apreciar planchas, fuelles, pesas, candiles, calderas para calentar el agua, instrumentos para hacer pan, carracas, braseros de cobre y diversos instrumentos de cocina con siglos de antigüedad.
En otra de las salas, las hermanas cuidan los cuadros y esculturas que poseen desde el siglo XVI, entre los que se encuentran lienzos de diversos autores anónimos y esculturas de Juan de Juni y Gregorio Fernández. Además, posee un artesonado hecho a mano de la misma época. Tras ello, presentaron la biblioteca donde su mayor tesoro reside en los manuscritos datados del siglo XVI, al que siguió el órgano de la iglesia donde sor Isabel mostró sus dotes con el instrumento. Finalmente, las hermanas dieron a conocer las antiguas celdas cargadas de austeridad que constaban de una cama, una silla, una palangana y un baúl donde guardaban sus pertenencias.
Sor Isabel profesa votos de clausura desde hace 34 años en el convento de Santa Isabel, en pleno casco histórico de la capital vallisoletana.

"Así en las artes como en los dulces"
«Si bien existe una cultura académica, nuestra sociedad adolece de una cultura de la reflexión, de lo cotidiano, de lo que vivimos y por qué lo vivimos, por eso somos más volubles, manejables y vulnerables a determinados intereses políticos y sociales», sostuvo la religiosa zamorana, que cursó estudios básicos, informa Efe.
Al término de esa enseñanza básica, Sor Isabel de la Trinidad permaneció dos años de noviciado en el monasterio de Santa Clara, en Soria, al término de los cuales, en 1972, profesó de forma definitiva en el monasterio de Santa Isabel de la capital vallisoletana.
Algunas de las principales esculturas que guarda ese cenobio del primer cuarto del siglo XVI, también ha incluido en "Meditar con el arte", como ha sido la talla de San Francisco de Asís que entre 1570 y 1572 cinceló Juan de Juni en su taller, no lejos del lugar donde se ubica el convento isabelino.
«No tengo ningún título, tan sólo la educación básica, pero nosotras nos cultivamos en las artes, en la lectura, la música y las manualidades como los bordados y los dulces», dijo la religiosa antes de explicar que la invitación de la editorial "Styria", le cayó «como una sorpresa que yo celebro».